Wednesday, January 11, 2006

DIOSES Y MONSTRUOS DE LA MITOLOGÍA GRIEGA

Caos Caos, en la antigua teoría griega de la creación, el oscuro y silencioso abismo de donde procede la existencia de todas las cosas. Caos dio nacimiento a la negra Noche y al Erebo, la región oscura e insondable donde habita la muerte. Estos dos hijos de la primitiva oscuridad se unieron a su vez para producir el Amor, que originó la Luz y el Día. En este universo de informes fuerzas naturales, Caos generó la sólida masa de la Tierra, de la que surgió el Cielo estrellado y lleno de nubes. Madre Tierra y Padre Cielo, personificados respectivamente como Gaya y su marido, Urano, fueron los padres de las primeras criaturas del universo. En la mitología posterior, Caos es la materia informe de la que fue creado el cosmos u orden armonioso. Nix Personificación y diosa de la noche, surgida del caos. Engendró a Éter y a Hémera. Érebo Personificación de las tinieblas infernales, surgido del caos. Gaya Gaya o Gea, en la mitología griega, personificación de la madre tierra e hija de Caos. Fue madre y esposa del padre cielo, personificado como Urano. Ambos fueron los padres de las primeras criaturas vivas, los titanes, los cíclopes y los tres gigantes Hecatonquiros (los provistos de cien manos y cincuenta cabezas). Temiendo y aborreciendo a los monstruos, aunque eran sus hijos, Urano los encerró en un lugar secreto de la tierra, pero dejó a los cíclopes y a los titanes en libertad. Gea, irritada por tal favoritismo, persuadió a su hijo, el titán Cronos, de derrocar a su padre. Castró a Urano, y de su sangre Gea hizo nacer otra raza de monstruos, los gigantes, y las tres diosas vengadoras, las Erinias. Su último y más terrible vástago, engendrado por el Tártaro, fue Tifón, un monstruo de cien cabezas que, aunque vencido por el dios Zeus, se creía que arrojaba chorros de lava fundida del monte Etna. Urano Urano, en la mitología griega, dios y personificación de los cielos. Estaba casado con Gaya, la diosa de la tierra. Urano era el padre de los titanes, los cíclopes y de los gigantes de cien manos, a los que arrojaba después de nacer a las profundidades de la tierra. Los titanes, guiados por su soberano, Cronos, destronaron y mutilaron a Urano, y de la sangre que cayó sobre la tierra surgieron las tres Erinias o Furias, quienes vengan los crímenes de parricidio y perjurio. Algunos autores cuentan que sus órganos sexuales cayeron al mar y que de ellos y de la espuma del mar nació Afrodita. Éter Personificación del cielo superior y de la luz. Era hijo de Érebo y Nix. Hemera Personificación del día. Era hija de Érebo y Nix. Los hecatonquiros Hijos de Gea y Urano. Eran monstruos de cien brazos y cincuenta cabezas. Eran tres: Coto, Briareo y Giges. Los gigantes Eran seres inmortales mientras vivieran en su tierra de nacimiento, Tracia. Incluyen los tres cíclopes (Brontes, Estéropes y Arges) y a los tres hecatonquiros (Coto, Briareo y Giges). Eran hijos de Gea y Urano. Cíclope En la mitología griega, gigantes con un enorme ojo en medio de la frente. En la Teogonía de Hesíodo, los tres hijos —Arges, Brontes y Estéropes— de Urano y Gea, personificaciones del cielo y de la tierra, eran cíclopes. Fueron arrojados al mundo inferior por su hermano Cronos, uno de los titanes, después de que él destronara a Urano. Pero el hijo de Cronos, el dios Zeus, liberó a los cíclopes del submundo y ellos, agradecidos, le regalaron el rayo y el relámpago, con los que derrotó a Cronos y a los titanes y se convirtió así en señor del universo. En la Odisea de Homero, los cíclopes eran pastores que vivían en Sicilia. Eran una raza salvaje, fuera de la ley y caníbal que no temía a dioses ni a hombres Erinias Erinias, también Furias, en la mitología griega, las tres deidades vengadoras Tisífone (la vengadora del crimen), Megera (la de los celos), y Alecto (siempre encolerizada). En la mayoría de los relatos, las Erinias son las hijas de Gea y Urano; a veces reciben el nombre de hijas de la Noche. Vivían en el mundo inferior, de donde ascendían a la tierra para perseguir a los malvados. Eran justas pero despiadadas y no atendían a circunstancias atenuantes. Castigaban todos los ultrajes contra la sociedad humana tales como el perjurio, la violación de los ritos de hospitalidad y, sobre todo, los delitos de sangre. Estas terribles diosas tenían un aspecto horrible, ya que su cabellera estaba formada por serpientes retorcidas y brotaba sangre de sus ojos. Atormentaban a los malhechores, persiguiéndolos de un lugar a otro de la tierra y volviéndolos locos. Una de las leyendas más famosas sobre las Erinias se refiere a su implacable persecución del príncipe tebano Orestes por el asesinato de su madre, la reina Clitemnestra. Orestes había recibido el encargo del dios Apolo de vengar la muerte de su padre, el rey Agamenón, a quien había matado Clitemnestra. Las Erinias, sin embargo, ajenas a sus motivos, lo persiguieron y atormentaron. Orestes apeló finalmente a la diosa Atenea, quien persuadió a las diosas vengadoras para que aceptaran la explicación de Orestes, que de esta manera quedó liberado de su falta. Cambiaron su aspecto cuando aprendieron a mostrarse misericordiosas. De Furias, de espantosa apariencia, se convirtieron en Euménides, protectoras de los suplicantes. Euménides Euménides, en la mitología griega, antiguos espíritus o diosas de la tierra, asociadas con la fertilidad pero poseedoras también de ciertas funciones morales y sociales. Aunque el significado de su nombre se define de diversas maneras, como 'las amables', 'las reverendas' y 'las graciosas', a las diosas se las solían representar como criaturas semejantes a las gorgonas, con cabellera de serpientes y ojos inyectados en sangre. Su apariencia deriva de su identificación en las leyendas posteriores con las Erinias, las tres diosas vengadoras del mundo inferior. En su obra Las Euménides, el dramaturgo ateniense Esquilo representó la implacable persecución de Orestes por las Erinias después de haber matado a su madre, Clitemnestra, para vengar la muerte de su padre, el rey Agamenón, a quien Clitemnestra había asesinado. Las Erinias acosaron a Orestes durante todo el camino a Atenas. Allí Orestes acudió a la diosa Atenea, que estaba a cargo de su juicio en el Areópago y emitió el voto decisivo en favor de su absolución. Después de este juicio, las Erinias aceptaron un nuevo papel como guardianas de la justicia y llegaron a ser conocidas como Euménides. Las melíades Hijas de Urano y Gea, eran las ninfas de los fresnos. Afrodita Afrodita, en la mitología griega, diosa del amor y la belleza, equivalente a la Venus romana. En la Iliada de Homero aparece como la hija de Zeus y Dione, una de sus consortes, pero en leyendas posteriores se la describe brotando de la espuma del mar y su nombre puede traducirse como 'nacida de la espuma'. En la leyenda homérica, Afrodita es la mujer de Hefesto, el feo y cojo dios del fuego. Entre sus amantes figura Ares, dios de la guerra, que en la mitología posterior aparece como su marido. Ella era la rival de Perséfone, reina del mundo subterráneo, por el amor del hermoso joven griego Adonis. Tal vez la leyenda más famosa sobre Afrodita está relacionada con la guerra de Troya. Eris, la diosa de la discordia, la única diosa no invitada a la boda del rey Peleo y de la nereida Tetis, arrojó resentida a la sala del banquete una manzana de oro destinada "a la más hermosa". Cuando Zeus se negó a elegir entre Hera, Atenea y Afrodita, las tres diosas que aspiraban a la manzana, ellas le pidieron a Paris, príncipe de Troya, que diese su fallo. Todas intentaron sobornarlo: Hera le ofreció ser un poderoso gobernante; Atenea, que alcanzaría una gran fama militar, y Afrodita, que obtendría a la mujer más hermosa del mundo. Paris seleccionó a Afrodita como la más bella, y como recompensa eligió a Helena de Troya, la mujer del rey griego Menelao. El rapto de Helena por Paris condujo a la guerra de Troya. Probablemente de origen oriental, en las primitivas creencias religiosas griegas se identificaba a Afrodita con la fenicia Astarté y era conocida como Afrodita Urania, reina de los cielos, y como Afrodita Pandemos, diosa del pueblo. Eros Eros era el dios del amor equivalente al romano Cupido. En la mitología más antigua se le representaba como una de las fuerzas primigenias de la naturaleza, el hijo de Caos, y como encarnación de la armonía y del poder creativo en el universo. Pronto, sin embargo, se le consideró como un hermoso y apasionado joven, acompañado por Poto o Hímero ('el Deseo'). La mitología posterior hizo de él el permanente acompañante de su madre, Afrodita, diosa del amor. Su mito más conocido es su amor por Psique. Psique, en la mitología romana, era una hermosa princesa. Afrodita, celosa por la belleza de Psique ordenó a su hijo que hiciera enamorar a Psique del hombre más feo del mundo. Afortunadamente para Psique, fue Cupido quien se enamoró de ella y la llevó a un palacio aislado donde la visitaba sólo por la noche, sin que ella lo viera ni lo reconociera. Aunque Eros le había rogado encarecidamente que no lo mirara a la cara, una noche Psique encendió una lámpara y lo contempló mientras dormía. Por haberlo desobedecido, Eros la abandonó, y Psique quedó desolada, vagando a través del mundo en su búsqueda. Finalmente, después de muchos intentos, se reunió con Eros, y Zeus, rey de los dioses, la hizo inmortal. En el arte griego, Eros aparece como un joven alado, ligero pero bello, a menudo con los ojos vendados como símbolo de la ceguera del amor. A veces llevaba una flor, pero más comúnmente el arco de plata y las flechas, con las que lanzaba los dardos del deseo en el pecho de dioses y hombres. En la leyenda y el arte romanos, Eros se convirtió en un niño travieso representado a menudo como arquero. Titán Titán, en la mitología griega, los doce hijos de Urano y Gea, el Cielo y la Tierra, y algunos de sus propios hijos. A menudo llamados los “dioses mayores”, fueron durante mucho tiempo los supremos gobernadores del universo y poseían una estatura descomunal y una fuerza considerable. Cronos, el más importante de los titanes, gobernó el universo hasta que su hijo Zeus lo destronó y asumió el poder. Otros titanes y titánidas importantes eran Océano, el río que corre alrededor de la tierra; Tetis, su mujer; Mnemosine, la diosa de la memoria; Temis, la diosa de la justicia divina; Hiperión, el padre del sol, la luna y la aurora; Jápeto, el padre de Prometeo, quien creó a los seres mortales; y Atlas, que cargaba el mundo sobre sus hombros. De todos los titanes, sólo Prometeo y Océano se aliaron con Zeus contra Cronos. En consecuencia, ellos recibieron honores y se condenó a los demás a morar en el Tártaro. Sin embargo, Zeus acabó reconciliándose con los titanes, y Cronos fue rey durante la edad de oro. Temis Temis, en la mitología griega, una de las titánidas, hija de Urano y Gea, el Cielo y la Tierra, y madre de las tres Parcas y de las Estaciones. Diosa de la justicia y la ley divinas, Temis era la constante compañera del dios Zeus, y se sentaba junto a él en el Olimpo. En el arte antiguo se la representa sosteniendo una balanza con un par de platillos en los cuales pesa las peticiones de las partes en conflicto. Críos Titán, hijo de Urano y Gea. Cronos Cronos, en la mitología griega, personificación del tiempo y gobernador del universo durante la edad de oro. Era uno de los doce titanes y el hijo menor de Urano y de Gea, las personificaciones del cielo y de la tierra. Sus primeros hijos fueron los tres Hecatonquiros, los monstruos de cien manos y cincuenta cabezas a quienes Urano había apresado en un lugar secreto. Gea trató de rescatarlos y pidió ayuda a sus otros hijos, incluidos los cíclopes. Sólo Cronos aceptó el desafío. Atacó a Urano y lo hirió gravemente; Cronos se convirtió así en el regidor del universo. Cronos y su hermana Rea llegaron a ser padres de seis de los doce dioses y diosas conocidos como los Olímpicos. A Cronos se le había profetizado que sería derrocado por uno de sus hijos, y se comió a los cinco primeros al poco tiempo de nacer. Rea, sin embargo, ocultó a su sexto hijo, Zeus, y ofreció a su hermano y esposo una piedra envuelta en pañales. Zeus se crió en Creta y cuando creció, forzó a Cronos, con la ayuda de Gea, a vomitar junto con la piedra a los otros cinco niños. Ésta después fue trasladada a Delfos. Zeus y sus cinco hermanos y hermanas libraron la guerra contra Cronos y los demás titanes ayudado por los Hecatonquiros y los cíclopes, a quienes liberó de la prisión donde los había encerrado su padre. Cronos y los titanes fueron confinados en el Tártaro, un abismo en la parte más profunda del submundo. El equivalente romano de Cronos es Saturno, el dios de la siembra y de las semillas. Rea Rea, en la mitología griega, madre de los dioses. Era una titánida, hija de Urano y de Gea, y hermana y mujer del titán Cronos. Durante mucho tiempo, Cronos y Rea gobernaron el universo. Como se le advirtiera a Cronos que uno de sus hijos estaba destinado a quitarle el trono, intentó eludirlo devorando a sus vástagos en cuanto nacían. Al nacer su sexto hijo, el dios Zeus, Rea ocultó al pequeño en la isla de Creta y se burló de su marido entregándole una piedra envuelta en pañales, que él devoró pensando que era un niño. Después, cuando Zeus hubo llegado a la edad adulta, forzó a su padre a vomitar la piedra, junto con los otros cinco niños que Rea había engendrado: Poseidón, dios del mar; Hades, dios de los muertos; Deméter, diosa de la tierra; Hestia, diosa del hogar, y Hera, diosa del matrimonio, quien llegó a ser la mujer de Zeus. En la mitología romana, Rea se identifica con Cibeles, la gran madre de los dioses. Océano Océano era uno de los titanes, hijo de Urano y Gea. Con su mujer, la titánida Tetis, dominaba el Océano, un gran río que circundaba la tierra, a la que se consideraba un círculo plano. Las ninfas de este gran río, las oceánides, eran sus hijas, y los dioses de todos los ríos de la tierra eran sus hijos. En leyendas posteriores, cuando Zeus, jefe de los dioses olímpicos, y sus hermanos, Poseidón y Hades, derrocaron a los titanes y asumieron su poder, Poseidón y su mujer, Anfitrite, sucedieron a Océano y a Tetis como soberanos de las aguas. Atlas Atlas, en la mitología griega, hijo del titán Jápeto y de la ninfa Clímene, y hermano de Prometeo. Atlas luchó con los titanes en la guerra contra las deidades olímpicas. Como castigo, fue condenado a cargar para siempre en sus espaldas la tierra y el firmamento y en sus hombros la gran columna que los separaba. Atlas era el padre de las Hespérides, las ninfas que guardaban el árbol de las manzanas de oro, y Hércules le solicitó ayuda para realizar uno de sus trabajos. Hércules se ofreció a asumir la carga de Atlas si éste le conseguía las manzanas de oro. Atlas aceptó de buen grado, pensando librarse para siempre de su peso abrumador. Una vez que Atlas volvió con las manzanas, Hércules le pidió que lo descargara por un momento del peso en la espalda para acomodarse una almohada en los hombros. Atlas volvió a sostener la carga y Hércules escapó con las manzanas. Como la figura de Atlas soportando el peso de la tierra solía usarse en las portadas de las primeras colecciones de mapas, su nombre acabó siendo aplicado a un volumen de mapas. Atlantes, la forma plural de Atlas, es el término clásico en arquitectura para la figura esculpida de un hombre que, usado como columna, sostiene una estructura superior. Ceo Uno de los titanes, hijo de Urano y Gea, que con Febe, engendró a la titánide Leto. Febe Cuyo nombre significa “la brillante”, era una titánide, hija de Urano y Gea, y madre de Leto. Tía Titánide hija de Urano y Gea y junto con su hermano Hiparión, madre de Helios, Selene y Eos. Japeto Titán hijo de Urano y Gea, padre de Atlas o Atlante, Prometeo y Epimeteo. De él desciende la raza humana. Hiperión Hiperión, en la mitología griega, uno de los titanes. Era padre de Helios, dios del sol, de Selene, diosa de la luna, y de Eos, diosa de la aurora. Tetis (titán) Tetis, en la mitología griega, una titánida hija de Urano, dios del cielo, y de Gea, diosa de la tierra. Tetis era la mujer de su hermano Océano y, por su unión, madre de las 3.000 Oceánides o ninfas del océano, y de todos los dioses de los ríos. Tetis (nereida) Tetis, en la mitología griega, hija de las divinidades marinas Nereo y Doris, y la más famosa de las nereidas. La pretendieron Zeus, el dios supremo, y también Poseidón, dios del mar, quienes le comunicaron la profecía de que daría a luz un hijo que sería más poderoso que su padre. Fue entregada a Peleo, gobernador de los mirmidones, quien era considerado el más digno entre los mortales. De esta unión, Tetis concibió al héroe Aquiles. Mnemosine Mnemosine, en la mitología griega, personificación y diosa de la memoria. Ella y Zeus, padre de los dioses, eran los padres de las nueve musas. Mnemosine fue una de las titánidas, hermanas de los titanes preolímpicos, hijas e hijos del dios de los cielos, Urano, y de la diosa de la tierra, Gea. Musas Musas, en la mitología griega, nueve diosas e hijas del dios Zeus y Mnemosine, la diosa de la memoria. Las musas presidían las Artes y las Ciencias y se creía que inspiraban a los artistas, especialmente a poetas, filósofos y músicos. Calíope era la musa de la Poesía épica, Clío la de la Historia, Euterpe de la Poesía lírica, Melpómene de la Tragedia, Terpsícore de la Música y la Danza, Erato de la Poesía amorosa, Polimnia de la Poesía sagrada, Urania de la Astronomía y Talía de la Comedia. Se decía que eran las compañeras de Las Gracias y de Apolo, el dios de la música. Ellas se sentaban junto al trono de Zeus, rey de los dioses, y cantaban su grandeza, el origen del mundo y sus habitantes, así como las gloriosas hazañas de los héroes. Las Gracias Las Gracias, en la mitología griega, las tres diosas de la alegría, el encanto y la belleza. Hijas del dios Zeus y la ninfa Eurínome, sus nombres son Áglae, Eufrósine y Talía. Las Gracias presiden los banquetes, las danzas y todos los demás acontecimientos sociales placenteros, y proporcionan alegría y buena voluntad tanto a dioses como a mortales. Eran especial compañía de las divinidades del amor, Afrodita y Eros, y junto con sus compañeras, las musas, cantaban a los dioses en el monte Olimpo y danzaban al ritmo de la hermosa música que Apolo interpretaba en su lira. En algunas leyendas, Áglae estaba casada con Hefesto, el artesano de los dioses, y su boda explica la tradicional asociación de las Gracias con las artes. Al parecer, y al igual que las musas, otorgaban a artistas y poetas la habilidad para crear bellas obras de arte. Raramente se trataba a las Gracias de forma individual; sí, en cambio, como una especie de triple encarnación de la gracia y la belleza. El arte suele representarlas como ágiles doncellas que danzan en círculo. Leto Leto, en la mitología griega, hija de la titánide Febe y del titán Ceo, y madre de Ártemis y Apolo, diosa del Sol. Fue una de las muchas amantes del dios Zeus quien, por temor de los celos de Hera, su mujer, desterró a Leto cuando estaba a punto de dar a luz. Ante la posible venganza de Hera, todos los países e islas se negaron a dar a la desesperada Leto un hogar donde sus hijos pudieran nacer. Después de una larga travesía, ella llegó a una ínsula que flotaba en el mar Egeo. La isla, que se llamaba Delos, era un lugar árido y rocoso pero, cuando Leto llegó allí y pidió refugio, recibió hospitalidad. En ese momento, surgieron cuatro grandes columnas del fondo del mar para sostener la isla, que quedó firmemente anclada para siempre. Helios Helios, antiguo dios del Sol de la mitología griega, personificación de la luz, hijo de los titanes Hiperión y Tía, hermano de Selene, diosa de la luna, y de Eos, diosa de la aurora. Cada día, Helios conducía su carro de oro a través del cielo proporcionando luz a dioses y mortales. Al anochecer se sumergía en el océano occidental, desde donde era conducido en una copa de oro de regreso a su palacio de Oriente. Sólo Helios podía controlar los feroces caballos que tiraban de su carro fogoso. Su hijo Faetón murió después de convencerle de que le dejara guiar el carro solar por el cielo. A menudo se le identifica con Apolo, dios posterior griego. Selene Selene, en la mitología griega, diosa de la luna, hija del titán Hiperión y de la titánide Tía, y hermana de Helios, dios del sol. Selene se enamoró del joven y apuesto pastor Endimión, a quien sumió en un sueño eterno para que nunca pudiera abandonarla. En el arte, Selene aparece conduciendo un carro tirado por dos caballos o, a veces, por dos bueyes. Se la identifica a menudo con la diosa olímpica de la luna, Ártemis. Eos Diosa y personificación de la aurora. Se enamoró de Titón, hijo de Laomedonte, rey de Troya, y hermano de Príamo. Eos le dio un hijo, el héroe Memnón, rey de Etiopía. Eos obtuvo de los dioses el don de la inmortalidad para Titón, pero, como olvidó pedirles la eterna juventud para su amado, Titón tuvo al final de su vida la apariencia de un anciano arrugado y decrépito mientras ella seguía siendo joven. Un relato posterior cuenta su transformación final en un saltamontes. Hestia Hestia, en la mitología griega, diosa virgen del hogar, la hija mayor de los titanes Cronos y Rea. Se consideraba que presidía todos los fuegos de las aras de sacrificio y se le ofrecían plegarias antes y después de las comidas. Aunque aparece en muy pocos mitos, la mayoría de las ciudades tenían un hogar común donde arde el fuego sagrado de esta diosa. En Roma se la conocía como Vesta, y seis sacerdotisas vírgenes, conocidas como vestales, custodiaban el fuego. Poseidón Poseidón, en la mitología griega, dios del mar, hijo del titán Cronos y la titánide Rea, y hermano de Zeus y Hades. Poseidón era marido de Anfitrite, una de las nereidas, con quien tuvo un hijo, Tritón. Poseidón, sin embargo, tuvo otros numerosos amores, especialmente con ninfas de los manantiales y las fuentes, y fue padre de varios hijos famosos por su salvajismo y crueldad, entre ellos el gigante Orión y el cíclope Polifemo. Poseidón y la gorgona Medusa fueron los padres de Pegaso, el famoso caballo alado. Poseidón desempeña un papel importante en numerosos mitos y leyendas griegos. Disputó sin éxito con Atenea, diosa de la sabiduría, el control de Atenas. Cuando Apolo, dios del sol, y él decidieron ayudar a Laomedonte, rey de Troya, a construir la muralla de la ciudad, éste se negó a pagarles el salario convenido. La venganza de Poseidón contra Troya no tuvo límites. Envió un terrible monstruo marino a que devastara la tierra y, durante la guerra de Troya, se puso de lado de los griegos. El arte representa a Poseidón como una figura barbada y majestuosa que sostiene un tridente y a menudo aparece acompañado por un delfín, o bien montado en un carro tirado por seres marinos. Cada dos años, los Juegos Ístmicos, en los que había carreras de caballos y de carros, se celebraban en su honor en Corinto. Los romanos identificaban a Poseidón con su dios del mar, Neptuno. Pegaso Pegaso (mitología), en la mitología griega, caballo alado, hijo de Poseidón, dios del mar, y de la gorgona Medusa. Pegaso nació del cuello de Medusa después de ser vencida y muerta por el héroe Perseo. Poco después de su nacimiento, el mágico corcel golpeó con una coz el suelo del monte Helicón y en el acto comenzó a fluir un manantial, después consagrado a las Musas y que, según se cree, es la fuente de la inspiración poética. Todos intentaron en vano capturar y amansar al caballo, y conseguirlo se convirtió en la obsesión de Belerofonte, príncipe de Corinto. Siguiendo el consejo de un adivino, Belerofonte pasó una noche en el templo de la diosa Atenea. Mientras dormía, se le apareció la diosa con una brida de oro y le dijo que ésta le permitiría capturar a Pegaso. Cuando despertó, encontró la brida de oro junto a él, y con ella pudo capturar y amansar fácilmente al caballo alado. A partir de ese momento, Pegaso se convirtió en una gran ayuda para el héroe y lo acompañó en sus aventuras contra las amazonas y la Quimera. Belerofonte, sin embargo, fue víctima de su propio orgullo. Cuando logró volar hasta la cima del monte Olimpo para reunirse con los dioses, el prudente caballo lo derribó y dejó que Belerofonte vagara sin rumbo, desconsolado, rechazado por los inmortales. Pegaso encontró refugio en los establos olímpicos y Zeus le encargó que le llevara el trueno y el rayo, los símbolos de su poder. Zeus Zeus, en la mitología griega, dios del cielo y soberano de los dioses olímpicos. Zeus corresponde al dios romano Júpiter. Según Homero, se consideraba a Zeus padre de los dioses y de los mortales. No fue el creador de los dioses y de los hombres; era su padre, en el sentido de protector y soberano tanto de la familia olímpica como de la raza humana. Señor del cielo, dios de la lluvia y acumulador de nubes blandía el terrible rayo. Su arma principal era la égida, su ave, el águila, su árbol, el roble. Zeus presidía a los dioses en el monte Olimpo, en Tesalia. Sus principales templos estaban en Dódona, en el Epiro, la tierra de los robles y del templo más antiguo, famoso por su oráculo, y en Olimpia, donde se celebraban los juegos olímpicos en su honor cada cuatro años. Los juegos de Nemea, al noroeste de Argos, también estaban dedicados a Zeus. Zeus era el hijo menor del titán Cronos y de la titánida Rea y hermano de las divinidades Poseidón, Hades, Hestia, Deméter y Hera. De acuerdo con uno de los mitos antiguos sobre el nacimiento de Zeus, Cronos, temiendo ser destronado por uno de sus hijos, los devoraba cuando nacían. Al nacer Zeus, Rea envolvió una piedra con pañales para engañar a Cronos y ocultó al dios niño en Creta, donde se alimentó con la leche de la cabra Amaltea y lo criaron unas ninfas. Cuando Zeus llegó a la madurez, obligó a Cronos a vomitar a los otros hijos, que estaban deseosos de vengarse de su padre. Durante la guerra que sobrevino, los titanes lucharon del lado de Cronos, pero Zeus y los demás dioses lograron la victoria y los titanes fueron enviados a los abismos del Tártaro. A partir de ese momento, Zeus gobernó el cielo, y sus hermanos Poseidón y Hades recibieron el poder sobre el mar y el submundo, respectivamente. Los tres gobernaron en común la tierra. En la obra del poeta griego Homero, Zeus aparece representado de dos maneras muy diferentes: como dios de la justicia y la clemencia y como responsable del castigo a la maldad. Casado con su hermana Hera, es padre de Ares, dios de la guerra; de Hebe, diosa de la juventud; de Hefesto, dios del fuego, y de Ilitía, diosa del parto. Al mismo tiempo, se describen las aventuras amorosas de Zeus, sin distinción de sexo (Ganimedes), y los recursos de que se sirve para ocultarlas a su esposa Hera. En la mitología antigua son numerosas sus relaciones con diosas y mujeres mortales, de quienes ha obtenido descendencia. También sus metamorfosis en diversos animales para sorprender a sus víctimas, como su transformación en toro para raptar a Europa. En leyendas posteriores, en las que se introducen otros valores morales, se pretende mostrar al padre de los dioses a salvo de esta imagen libertina y lasciva. Sus amoríos con mortales se explican a veces por el deseo de los antiguos griegos de vanagloriarse de su linaje divino. En la escultura, se representa a Zeus como una figura barbada y de apariencia regia. La más famosa de todas fue la colosal estatua de marfil y oro, del escultor Fidias, que se encontraba en Olimpia. Deméter Deméter, en la mitología griega, diosa de la tierra cultivada, los granos y de las cosechas, hija de los titanes Cronos y Rea. Cuando su hija Perséfone fue raptada por Hades, dios del mundo subterráneo, el dolor de Deméter fue tan grande que descuidó la tierra; no crecieron plantas y el hambre devastó el universo. Consternado ante esta situación, Zeus, el regidor del mundo, pidió a su hermano Hades que devolviese Perséfone a su madre. Hades asintió, pero antes de liberar a la muchacha hizo que ésta comiese algunas semillas de granada que la obligarían a volver con él durante cuatro meses al año. Feliz de reunirse de nuevo con su hija, Deméter hizo que la tierra produjese flores primaverales y abundantes frutos y cereales para las cosechas. Sin embargo, su dolor retornaba cada otoño cuando Perséfone tenía que volver al mundo subterráneo. La desolación del invierno y la muerte de la vegetación eran consideradas como la manifestación anual del dolor de Deméter cuando le arrebataban a su hija. Deméter y Perséfone eran veneradas en los ritos de los misterios de Eleusis. El culto se extendió de Sicilia a Roma, donde se veneraba a estas diosas como Ceres y Proserpina. Perséfone Perséfone, en la mitología griega, hija de Zeus, padre de los dioses, y de Deméter, diosa de la tierra y de la agricultura. Hades, dios del mundo inferior, se enamoró de Perséfone y quiso casarse con ella. Aunque Zeus dio su consentimiento, Deméter era contraria a la boda. Entonces, Hades atrapó a la muchacha mientras estaba recogiendo flores y la llevó a su reino. Cuando salió en busca de su hija perdida, Deméter quedó desolada. Murieron todas las plantas y el hambre devastó la tierra. Por este motivo, Zeus envió a Hermes, mensajero de los dioses, para que recuperara a Perséfone y la devolviera a su madre. Antes de dejarla ir, Hades le pidió que comiera un grano de granada, el alimento de los muertos. De esta manera, se vio obligada a volver al submundo y permanecer allí durante la tercera parte de cada año. Como diosa de los muertos y como diosa de la fertilidad de la tierra y la agricultura, Perséfone era la personificación de la renovación de la tierra en primavera. Los misterios eleusinos se celebraban en su honor y en el de su madre. Proserpina era la equivalente latina de Perséfone. Pleyone Una de las oceánides, hija de Océano y Tetis, y madre de las Pléyades y las Híades. Metis Una de las oceánides, hija de Océano y Tetis. Pléyades Pléyades, en la mitología griega, las siete hijas de Atlas y de Pléyone, la hija de Océano. Sus nombres eran Electra, Maya, Taigete, Alcíone, Celeno, Astérope y Mérope. Según algunas versiones del mito, se suicidaron por la pena que les produjo el destino de su padre, Atlas, o por la muerte de sus hermanas, las híades. Otras versiones las hacen servidoras de Ártemis, diosa de la fauna y de la caza. Las perseguía el gigante cazador Orión, pero los dioses consiguieron rescatarlas y las transformaron en palomas. Después de su muerte o metamorfosis fueron transformadas en estrellas, pero aún las sigue persiguiendo por el cielo la constelación Orión. Las híades Eran las siete hijas de Urano y Gea, metamorfoseadas en estrellas. Se llamaban: Ambrsía, Eudora, Ésile, Corónide, Dione, Polixo y Feo. Hades Hades, en la mitología griega, dios de los muertos. Era hijo del titán Cronos y de la titánide Rea y hermano de Zeus y Poseidón. Cuando los tres hermanos se repartieron el universo después de haber derrocado a su padre, Cronos, a Hades le fue concedido el mundo subterráneo. Allí, con su reina, Perséfone, a quien había raptado en el mundo superior, rigió el reino de los muertos. Aunque era un dios feroz y despiadado, al que no aplacaba ni plegaria ni sacrificio, no era maligno. En la mitología romana, se le conocía también como Plutón, señor de los ricos, porque se creía que tanto las cosechas como los metales preciosos provenían de su reino bajo la tierra. El mundo subterráneo suele ser llamado Hades. Estaba dividido en dos regiones: Erebo, donde los muertos entran en cuanto mueren, y Tártaro, la región más profunda, donde se había encerrado a los titanes. Era un lugar oscuro y funesto, habitado por formas y sombras incorpóreas y custodiado por Cerbero, el perro de tres cabezas y cola de dragón. Siniestros ríos separaban el mundo subterráneo del mundo superior, y el anciano barquero Caronte conducía a las almas de los muertos a través de estas aguas. En alguna parte, en medio de la oscuridad del mundo inferior, estaba situado el palacio de Hades. Se representaba como un sitio de muchas puertas, oscuro y tenebroso, repleto de espectros, situado en medio de campos sombríos y de un paisaje aterrador. En posteriores leyendas se describe el mundo subterráneo como el lugar donde los buenos son recompensados y los malos castigados. Cerbero Cerbero, en la mitología griega, perro de tres cabezas, con cola de dragón, que guardaba la entrada al Hades, el mundo subterráneo. El monstruo permitía que todos los espíritus entraran en el Hades, pero no dejaba que nadie saliera. Sólo unos pocos héroes escaparon en alguna ocasión del control de Cerbero; el poeta y músico Orfeo que encantó al animal con su lira, y el héroe griego Hércules que lo capturó con sus propias manos y lo llevó por poco tiempo del mundo subterráneo a las regiones superiores. En la mitología romana la hermosa doncella Psique y el príncipe troyano Eneas consiguieron aplacar a Cerbero con un pastel de miel y continuar, por tanto, su travesía por el transmundo. Cerbero es representado a veces con cincuenta cabezas y una melena de serpientes. Caronte Caronte, en la mitología griega, hijo de la Noche y de Erebo, que personificaba la oscuridad bajo la tierra a través de la cual las almas de los muertos iban hacia la morada del Hades, el dios de la muerte. Caronte era el viejo barquero que transportaba las almas de los muertos por la laguna Estigia hasta las puertas del mundo subterráneo. Admitía en su barca sólo a las almas de aquellos que habían recibido los ritos sepulcrales y cuyo paso había sido pagado con un óbolo colocado bajo la lengua del cadáver. Aquellos que no habían sido sepultados y a quienes Caronte no admitía en su barca eran condenados a esperar junto a la laguna Estigia durante 100 años. Laguna Estigia Laguna Estigia, en la mitología griega, zona pantanosa del río Éstige en la que se encontraban los espíritus errantes de los muertos que no habían sido sepultados. Según la Teogonía de Hesíodo, se personificaba a Estigia como una hija del titán Océano y, además, como guardiana de los juramentos sagrados que vinculaban a los dioses. Tártaro Tártaro, en la mitología griega, la región más baja de los infiernos. Según Hesíodo y Virgilio, Tártaro está tan debajo del Hades como la tierra lo está con respecto al cielo, y está cerrado por puertas de hierro. En algunos relatos Zeus, el dios supremo, después de conducir a los dioses a la victoria sobre los titanes, desterró a su padre, Cronos, y a los demás titanes al Tártaro. El nombre Tártaro llegó a usarse a veces como sinónimo de Hades, o de los Infiernos en general, pero con más frecuencia como el submundo donde se castigaba a los malvados después de la muerte. Pecadores legendarios tales como Ixión, rey de los lapitas, Sísifo, rey de Corinto, y Tántalo, un hijo mortal de Zeus, fueron condenados a morar en el Tártaro. Hera Hera, en la mitología griega, reina de los dioses, hija de los titanes Cronos y Rea, hermana y mujer del dios Zeus. Hera era la diosa del matrimonio y la protectora de las mujeres casadas. Era madre de Ares, dios de la guerra, de Hefesto, dios del fuego, de Hebe, diosa de la juventud, y de Ilitía, diosa del alumbramiento. Mujer celosa, Hera perseguía a menudo a las amantes y a los hijos de Zeus. Nunca olvidó una injuria y se la conocía por su naturaleza vengativa. Irritada con el príncipe troyano Paris por haber preferido a Afrodita, diosa del amor, antes que a ella, Hera ayudó a los griegos en la guerra de Troya y no se apaciguó hasta que Troya quedó destruida. Se suele identificar a Hera con la diosa romana Juno. Hefesto Hefesto, en la mitología griega, dios del fuego y de la metalurgia, hijo del dios Zeus y de la diosa Hera o, en algunos relatos, sólo hijo de Hera. A diferencia de los demás dioses, Hefesto era cojo y desgarbado. Poco después de nacer lo echaron del Olimpo: según algunas leyendas, lo echó la misma Hera, quien lo rechazaba por su deformidad; según otras, fue Zeus, porque Hefesto se había aliado con Hera contra él. En la mayoría de las leyendas, sin embargo, volvió a ser honrado en el Olimpo y se casó con Afrodita, diosa del amor, o con Áglae, una de las tres gracias. Era el artesano de los dioses y les fabricaba armaduras, armas y joyas. Se creía que su taller estaba bajo el monte Etna, volcán siciliano. A menudo se identifica a Hefesto con el dios romano del fuego, Vulcano o Mulciber. Hebe Hebe, en la mitología griega, diosa de la juventud, hija de Zeus y Hera. Durante mucho tiempo, Hebe cumplía la función de copera de los dioses, a quienes les servía néctar y ambrosía. El príncipe troyano Ganimedes la sustituyó en esta tarea. De acuerdo con una versión, dejó de ser copera de los dioses cuando se casó con el héroe Hércules, que acababa de ser deificado. Según otra historia, fue apartada de su lugar a causa de una caída que sufrió mientras servía a los dioses. Ilitía Diosa del nacimiento, hija de Zeus y Hera. No se conocen mitos sobre ella. Ares Ares, en la mitología griega, dios de la guerra e hijo de Zeus, rey de los dioses, y de su esposa Hera. Los romanos lo identificaban como Marte, también un dios de la guerra. Agresivo y sanguinario, Ares personificaba la brutal naturaleza de la guerra, y era impopular tanto para los dioses como para los seres humanos. Entre las deidades asociadas con Ares estaban su consorte, Afrodita, diosa del amor, y deidades menores como Deimo (temor) y Fobo (terror), que lo acompañaban en batalla. Aunque feroz y belicoso, Ares no era invencible, ni siquiera frente a los mortales. El culto de Ares, que se creía originario de Tracia, no estaba muy difundido en la antigua Grecia y, donde existía, carecía de significación social o moral. Ares era una deidad ancestral de Tebas y tenía un templo en Atenas, al pie del Areópago o colina de Ares. Sémele Sémele, en la mitología griega, hija de Cadmo y Harmonía, rey y reina de Tebas, y madre del dios Dioniso. Hera, la celosa mujer de Zeus, cuando se dio cuenta de que su marido estaba locamente enamorado de la princesa tebana, engañó a Sémele diciéndole que le pidiera a Zeus que se mostrara en su divina majestad. Obligado por la promesa hecha a Sémele de concederle sus deseos, Zeus se apareció ante la desdichada mujer en la plenitud de su gloria divina. Cuando ella se acercó a él, acabó carbonizada por los rayos de luz que el dios irradiaba. Zeus pudo rescatar a su hijo nonato, Dioniso, de las cenizas; no obstante, tuvo que ocultar al feto en su muslo hasta que pudiera nacer. Después, el joven dios rescató a Sémele de los Infiernos y la llevó al Olimpo. Dioniso Dioniso, en la mitología griega, dios del vino, de la vid, la vegetación y del delirio místico, el cual enseñó a los mortales cómo cultivar la vid y cómo hacer vino. Era bueno y amable con quienes lo honraban, pero llevaba a la locura y a la destrucción a quienes lo despreciaban a él o a los rituales orgiásticos de su culto. De acuerdo con la tradición, Dioniso moría cada invierno y renacía en la primavera. Para sus adeptos, este renacimiento cíclico, acompañado de la renovación estacional de los frutos de la tierra, encarnaba la promesa de la resurrección de los muertos. Los ritos anuales en honor de la resurrección de Dioniso evolucionaron gradualmente hacia la forma estructurada del drama griego, y se celebraron importantes festivales en honor del dios, durante los cuales se realizaban grandes competiciones dramáticas. El festival más importante, las Grandes Dionisíacas, tenía lugar en Atenas durante cinco días de cada primavera. Para esta celebración los grandes dramaturgos griegos Esquilo, Sófocles y Eurípides escribieron sus magníficas tragedias. Después del siglo V a.C., Dioniso fue conocido para los griegos como Baco. Se identifica con el dios romano Líber. Apolo Apolo, en la mitología griega, hijo del dios Zeus y de Leto, hija de un titán. Era también llamado Délico, de Delos, la isla de su nacimiento, Pitio, por haber matado a Pitón, la legendaria serpiente que guardaba un santuario en las montañas del Parnaso, y Febo, que significa el luminoso. En la leyenda homérica, Apolo era sobre todo el dios de la profecía. Su oráculo más importante estaba en Delfos, el sitio de su victoria sobre Pitón. Solía otorgar el don de la profecía a aquellos mortales a los que amaba, como a la princesa troyana Casandra. Apolo era un músico dotado, que deleitaba a los dioses tocando la lira. Era también un arquero diestro y un atleta veloz, acreditado por haber sido el primer vencedor en los juegos olímpicos. Su hermana gemela, Ártemis, era la guardiana de las muchachas, mientras que Apolo protegía de modo especial a los muchachos. También era el dios de la agricultura y de la ganadería, de la luz, de la música y de la verdad, y enseñó a los humanos el arte de la medicina. Se le identificaba con el dios del sol, Helios. Algunos relatos pintan a Apolo como despiadado y cruel. Según la Iliada de Homero, Apolo respondió a las oraciones del sacerdote Crises para obtener la liberación de su hija del general griego Agamenón arrojando flechas ardientes y cargadas de pestilencia en el ejército griego. También raptó y violó a la joven princesa ateniense Creusa, a quien abandonó junto con el hijo nacido de su unión. Otro mito famoso es que Eros le lanzó una de sus flechas y se enamoró de Dafne, que lo detestaba. La persiguió hasta que ésta se convirtió en laurel, y este árbol se convirtió en uno de sus símbolos.Tal vez a causa de su belleza física, Apolo era representado en la iconografía artística antigua con mayor frecuencia que cualquier otra deidad. Ártemis Ártemis, en la mitología griega, una de las principales diosas, equivalente de la diosa romana Diana. Era hija del dios Zeus y de Leto y hermana gemela del dios Apolo. Era la rectora de los dioses y diosas de la caza y de los animales salvajes, especialmente los osos, Ártemis era también la diosa del parto, de la naturaleza y de las cosechas. Como diosa de la luna, se la identificaba a veces con la diosa Selene y con Hécate. Aunque tradicionalmente amiga y protectora de la juventud, especialmente de las muchachas, Ártemis impidió que los griegos zarparan hacia Troya durante dicha guerra mientras no le ofrecieran el sacrificio de una doncella. Según algunos relatos, justo antes del sacrificio ella rescató a la víctima, Ifigenia. Como Apolo, Ártemis iba armada con arco y flechas, armas con que a menudo castigaba a los mortales que la ofendían. En otras leyendas, es alabada por proporcionar una muerte dulce y plácida a las muchachas jóvenes que mueren durante el parto. Hécate Hécate, en la mitología griega, diosa de la oscuridad e hija de los titanes Perses y Asteria. A diferencia de Ártemis, que representaba la luz lunar y el esplendor de la noche, Hécate representaba su oscuridad y sus terrores. Se creía que, en las noches sin luna, ella vagaba por la tierra con una jauría de perros fantasmales y aulladores. Era la diosa de la hechicería y lo arcano, y la veneraban especialmente magos y brujas, quienes le ofrecían en sacrificio corderos y perros negros. Como diosa de las encrucijadas, se creía que Hécate y su jauría de perros aparecían en esos espacios apartados, que eran para los viajeros lugares demoníacos y espectrales. El arte representa a Hécate a menudo con tres cuerpos o tres cabezas y con serpientes entrelazadas alrededor de su cuello. Asclepio Asclepio o Esculapio era el dios de la medicina. Era hijo del dios Apolo y de Corónide, una hermosa muchacha de Tesalia. Disgustado porque Corónide le era infiel, Apolo la mató y entregó a su pequeño hijo al centauro Quirón para que lo criara. Asclepio aprendió todo lo que Quirón sabía sobre el arte de la medicina y pronto se convirtió en un gran físico. Como cometió el imperdonable pecado de dar vida a los muertos, el dios Zeus lo castigó con un rayo. Durante cientos de años después de su muerte, los enfermos visitaron los numerosos templos construidos en su honor. Allí ofrecían sacrificios y elevaban plegarias a Asclepio quien, según creían, se les aparecía en sueños y les prescribía remedios para su enfermedad. Hermes Hermes, en la mitología griega, mensajero de los dioses, hijo del dios Zeus y de Maya, la hija del titán Atlas. Como especial servidor y correo de Zeus, Hermes tenía un sombrero y sandalias aladas y llevaba un caduceo de oro, o varita mágica, con serpientes enrolladas y alas en la parte superior. Guiaba a las almas de los muertos hacia el submundo y se creía que poseía poderes mágicos sobre el sueño. Hermes era también el dios del comercio, del descanso, del robo, de la suerte, de los atletas, de la riqueza, y protector de comerciantes y pastores. Como divinidad de los atletas, protegía los gimnasios y los estadios, y se lo consideraba responsable tanto de la buena suerte como de la abundancia. A pesar de sus virtuosas características, también era un peligroso enemigo, embaucador y ladrón. El día de su nacimiento robó el rebaño de su hermano, el dios del sol Apolo, oscureciendo su camino al hacer que la manada anduviera hacia atrás. Al enfrentarse con Apolo, Hermes negó haber robado. Los hermanos acabaron reconciliándose cuando Hermes le dio a Apolo su lira, recién inventada. En el primitivo arte griego, se representaba a Hermes como un hombre maduro y barbado; en el arte clásico, como un joven atlético, desnudo e imberbe. Pan Pan, en la mitología griega, dios de los bosques, los campos y la fertilidad, hijo de Hermes, mensajero de los dioses, y de una ninfa. En parte animal, con los cuernos, las patas y las orejas de un macho cabrío, era una divinidad robusta, dios de los pastores y de los cabreros. Músico magnífico, con su flauta de carriza o caramillo acompañaba a las ninfas del bosque mientras danzaban. Inventó esta flauta cuando iba persiguiendo a la ninfa Siringa y la transformó en un lecho de cañas para que no pudiera escapar de él; Pan, entonces, tomó cañas de longitud desigual y tocó con ellas. El dios galanteaba siempre a las ninfas tocando el instrumento, pero todas lo rechazaban por su fealdad. Sus lugares preferidos eran las montañas, las cuevas y parajes agrestes, pero su favorito era la Arcadia, donde había nacido. Se supone que la palabra pánico deriva del temor que sentían los viajeros cuando oían el sonido de su flauta en la soledad de la noche. Atenea Atenea, una de las diosas más importantes en la mitología griega. En la mitología latina, llegó a identificarse con la diosa Minerva, también conocida como Palas Atenea. Atenea salió ya adulta de la frente del dios Zeus y fue su hija favorita. Él le confió su escudo, adornado con la horrorosa cabeza de la gorgona Medusa, su 'égida' y el rayo, su arma principal. Diosa virgen, recibía el nombre de Parthenos ('la virgen'). En agradecimiento a que Atenea les había regalado el olivo, el pueblo ateniense levantó templos a la diosa, el más importante era el Partenón, situado en la Acrópolis de Atenas. Atenea, originariamente la diosa de las ciudades griegas, de la industria y de las artes, y, en la mitología posterior, de la sabiduría; era también diosa de la guerra. Atenea fue la defensora más firme, entre los dioses, del bando griego en la guerra de Troya. Después de la caída de Troya, sin embargo, los griegos faltaron el respeto debido al carácter sagrado de un altar dedicado a Atenea en el que la profetisa troyana Casandra encontró refugio, y como castigo, unas tormentas enviadas por el dios del mar, Poseidón, requeridas por Atenea destruyeron la mayor parte de los barcos griegos que volvían de Troya. Atenea era también patrona del arte de la agricultura y de las labores femeninas, especialmente del hilado y el tejido. Entre sus dones al hombre estaban la invención del arado y la flauta y las artes de domesticación de animales, de construcción de barcos y de fabricación de zapatos. Se la asociaba a menudo con las aves, especialmente con la lechuza. Prometeo Prometeo, en la mitología griega, uno de los titanes, conocido como amigo y benefactor de la humanidad, hijo del titán Jápeto y la ninfa del mar Clímene o la titánide Temis. Prometeo y su hermano Epimeteo recibieron el encargo de crear la humanidad y de proveer a los seres humanos y a todos los animales de la tierra de los recursos necesarios para sobrevivir. Epimeteo (cuyo nombre significa ‘ocurrencia tardía’), procedió en consecuencia a conceder a los diferentes animales atributos como el valor, la fuerza, la rapidez, además de plumas, piel y otros elementos protectores. Cuando llegó el momento de crear un ser que fuera superior a todas las demás criaturas vivas, Epimeteo se dio cuenta de que había sido tan imprudente al distribuir los recursos que no le quedaba nada que conceder. Se vio forzado a pedir ayuda a su hermano, y Prometeo (cuyo nombre significa ‘prudencia’) se hizo cargo de la tarea de la creación. Para hacer a los seres humanos superiores a los animales, les otorgó una forma más noble y les dio la facultad de caminar erguidos. Entonces se dirigió a los cielos y encendió una antorcha con fuego del sol. El don del fuego que Prometeo concedió a la humanidad era más valioso que cualquiera de los dones que habían recibido los animales. Estas acciones de Prometeo provocaron la ira del dios Zeus. No sólo había robado el fuego para los seres humanos, sino que también engañó a los dioses haciendo que ellos recibieran las peores partes de cualquier animal sacrificado y los seres humanos la mejor. En una pila, Prometeo colocó las partes comestibles de un buey, la carne y las entrañas, y las recubrió con el vientre del animal. En otra puso los huesos y los cubrió con grasa. Al pedirle a Zeus que eligiese entre las dos, el dios optó por la grasa y se sintió muy disgustado al descubrir que ésta cubría una pila de huesos. A partir de ese momento, sólo la grasa y los huesos se entregaron a los dioses en sacrificio; la buena comida quedaba para los mortales. Por las transgresiones de Prometeo, Zeus lo hizo encadenar a una roca en el Cáucaso, donde un águila le roía las entrñas todos los días. Finalmente lo liberó el héroe Hércules, que mató al ave rapaz. Pandora Pandora, en la mitología griega, primera mujer sobre la tierra, creada por el dios Hefesto por requerimiento del dios Zeus. Zeus deseaba contrarrestar la bendición del fuego, que el titán Prometeo había robado a los dioses para entregárselo a los seres humanos. Dotada por los dioses de todos los atributos de la belleza y la bondad, Pandora fue enviada a Epimeteo, quien se sintió feliz de tenerla como esposa, aunque su hermano Prometeo le había advertido que no aceptase nada que viniese de Zeus. Al ofrecer sus presentes a Pandora, los dioses le habían dado una caja, advirtiéndole que nunca la abriera. Su curiosidad, sin embargo, la hizo abrir la misteriosa caja, de la que brotaron innumerables males para el cuerpo y tormentos para la mente. Aterrorizada, intentó cerrarla, pero sólo quedaba Esperanza, lo único bueno entre los muchos males que contenía la caja, para confortar a la humanidad en sus infortunios. En otra leyenda, la caja contenía bienes que se habrían conservado si Pandora no les hubiera permitido escapar. Deucalión Deucalión, en la mitología griega, hijo del titán Prometeo. Deucalión era rey de Pitia en Tesalia cuando el dios Zeus, a causa de las depravadas costumbres de la raza humana, la castigó con un diluvio. Durante nueve días y nueve noches Zeus envió raudales de lluvia. Sólo Deucalión y su mujer, Pirra, sobrevivieron a la inundación. Fueron salvados porque habían sido los únicos en llevar una vida recta y en mantenerse fieles a las leyes de los dioses. Cuando su padre le advirtió de la inminente catástrofe, Deucalión construyó una barca con la que él y Pirra llegaron sanos y salvos a la cumbre del monte Parnaso. El oráculo de Delfos les ordenó arrojar los huesos de sus madres por encima de los hombros. Al darse cuenta de que los huesos significaban las piedras de la tierra, ellos obedecieron, y de las piedras surgió una nueva raza humana. Heleno Heleno, antepasado de los helenos o griegos. Era hijo de Pirra y Deucalión, quienes a causa de su piedad se salvaron de un devastador diluvio que destruyó toda la creación. Se creía que Heleno era padre de las principales naciones de Grecia. De sus hijos Eolo y Doro surgieron los eolios y los dorios, y de su hijo Juto los aqueos y los jonios. Ninfas Ninfas, en la mitología griega y romana, divinidades menores o espíritus de la naturaleza, que viven en arboledas y fuentes, bosques, praderas, ríos y en el mar, y se las representa como jóvenes y hermosas doncellas que gustan de la música y de la danza. Las ninfas se distinguían según la parte de la naturaleza que personificaban; ninfas eran las oceánides, o hijas de Océano, el gran mar que fluye alrededor de la tierra; las nereidas, o hijas del dios del mar Nereo, eran ninfas del mar Mediterráneo; las potameides, ninfas de los ríos; las náyades, ninfas de las fuentes y de las corrientes de agua fresca; las oréades, ninfas de las montañas y las grutas; y las dríades, ninfas de los bosques. Nereidas Nereidas, en la mitología griega, ninfas del mar Mediterráneo. Eran las cincuenta hermosas hijas de Nereo, el viejo hombre del mar, y de su mujer, Doris. Vivían en el fondo del mar, pero solían subir a la superficie para ayudar a los marinos y otros viajeros. Se creía que montaban en delfines y otros animales del mar. Las nereidas más famosas eran Tetis, madre del héroe griego Aquiles, Anfitrite, la mujer de Poseidón, dios del mar, y Galatea, de quien se enamoró el cíclope Polifemo. Oreas Oreas, en la mitología griega, ninfas de las grutas y las montañas. Una de las oréades más famosas fue Eco que, privada por la diosa Hera de la facultad de hablar, sólo podía repetir las últimas palabras de lo que se le decía. Eco Eco, en la mitología griega, ninfa de la montaña. El dios supremo, Zeus, la persuadió de entretener a su mujer, Hera, con una charla incesante, para que ésta no pudiese espiarlo. Irritada, Hera le quitó a Eco el poder de hablar, dejándole sólo la facultad de repetir la sílaba final de cada palabra que oyera. Un amor no correspondido por el bello Narciso, que amaba a su propia imagen reflejada, hizo que Eco languideciera hasta que sólo quedó de ella su voz. Dríade Dríade, en la mitología griega, ninfa de los árboles y los bosques. Según las leyendas antiguas, las dríades nacían en el seno de un árbol determinado al que debían cuidar. Podían vivir en el mismo árbol (llamándose hamadríades) o en sus proximidades. Los dioses, muchas veces, castigaban a quienes destruían los árboles, ya que provocaban la muerte de las dríades. La palabra dríade también se emplea para referirse a las ninfas que viven en los bosques. Sirenas Sirenas (mitología), en la mitología griega, ninfas del mar, con cuerpo de ave y cabeza de mujer, hijas del dios marino Forcis. Las sirenas tenían una voz de tal dulzura que los marinos que oían sus canciones eran atraídos hacia las rocas sobre las que las ninfas cantaban. El héroe griego Odiseo fue capaz de seguir adelante al pasar frente a su isla porque, siguiendo el consejo de la hechicera Circe, tapó los oídos de sus compañeros con cera y él mismo se hizo atar al mástil de la nave para oír las canciones sin peligro. En otra leyenda, los Argonautas escaparon de las sirenas porque Orfeo, que estaba a bordo de la nave Argo, cantó tan dulcemente que consiguió anular el efecto de la canción de las ninfas. Según leyendas posteriores, las sirenas, avergonzadas por la huida de Odiseo o por la victoria de Orfeo, se arrojaron al mar y perecieron. Parcas Parcas, en la mitología griega, las tres diosas que determinaban la vida humana y el destino. Conocidas como Moiras en griego y como Parcae en latín, las Parcas asignaban a cada persona al nacer una parte del bien y del mal, aunque la gente podía acrecentar el mal por su propio desatino. Retratadas en el arte y la poesía como ancianas severas o como melancólicas doncellas, se las representaba siempre como tejedoras. Cloto (la Hilandera hila el hilo de la vida), Láquesis (la Distribuidora de Suertes), decidía su duración y asignaba a cada persona su destino y Átropo (la Inexorable), llevaba las temibles tijeras que cortaban el hilo de la vida en el momento apropiado. Las decisiones de las Parcas no podían ser alteradas, ni siquiera por los dioses. Sátiros Sátiros, en la mitología griega, divinidades de los bosques y montañas, con cuernos y colas y a veces con piernas de macho cabrío. Los sátiros eran los compañeros de Dioniso, dios del vino, y pasaban su tiempo persiguiendo a las ninfas, bebiendo vino, danzando y tocando la siringa, la flauta o la gaita. Áglae Áglae, en la mitología grecorromana, una de las tres Gracias (o Cárites). Junto con sus hermanas Eufrósine ('placer y alegría') y Talía ('la que lleva flores'), Áglae ('resplandor') pertenecía a una tríada de deidades femeninas que eran veneradas como espíritus de la vegetación en la antigua Grecia y fueron adoptadas después en la mitología romana. Eran hijas de Zeus y de la ninfa del mar Eurínome, hija del Océano, y vivían en el monte Olimpo con los demás inmortales. Su tarea era servir a Afrodita, diosa del amor sexual. Las Gracias están relacionadas con otras hijas de Zeus, las nueve Musas (deidades de las artes y de la inspiración) y con las tres Estaciones (u Horas, Horae). Pueden también ser relacionadas con el motivo de la “triple diosa” que se repite en muchas tradiciones mitológicas diferentes. Según dicen, la más joven de las Gracias, Áglae, era la más hermosa. Centauros Centauros, en la mitología griega, raza de monstruos que, según se creía, habitaban las regiones montañosas de Tesalia y Arcadia. Se los representaba habitualmente con forma humana de la cabeza a la cintura, y con el bajo vientre y las piernas de caballo. Los centauros se caracterizaban por su ferocidad y violencia; su representación en los frisos y metopas del Partenón de Atenas evocan esa imagen de feroces combatientes. Se los conocía también por su estado de embriaguez y por su lascivia, y aparecían retratados a menudo como seguidores de Dioniso, el dios del vino. Se los expulsó de Tesalia cuando, en un estado frenético de embriaguez, intentaron raptar a la novia del rey de los lapitas en su propia fiesta de boda. Una excepción a estas criaturas desenfrenadas fue el centauro Quirón, quien se destacó por su bondad y sabiduría. Educó a varios héroes griegos, entre ellos Aquiles y Jasón. Arpías Arpías, en la mitología griega, monstruos alados con cabeza y pecho de mujer, y cuerpo y garras de aves de presa; en la creencia popular, eran agentes de la venganza divina. Las arpías (su nombre sugiere la idea de arrebatar, agarrar) aparecen primero como hermosas divinidades, pero después comenzaron a representarse como viejas semejantes a brujas con los pechos caídos. Se las confunde a menudo con las tres sirenas, y a través de esta asociación se las vincula con las hijas del Dios marino Forcis: las tres gorgonas y las tres grayas. Las arpías, identificadas por algunas fuentes como Aelo (borrasca), Celeno (oscura, en alusión a las nubes de tormenta) y Ocípete (que vuela rápido), eran hijas de Taumante, hijo a su vez del titán Ponto y de la madre tierra. Se decía que vivían en las islas Estrofiades, o Islas del Regreso, en el mar Jónico, o bajo tierra en la isla de Creta; en vuelo, se las asociaba con la velocidad y el poder de los vientos tormentosos. En el relato mitológico, las arpías son bien conocidas por un episodio de la historia de Jasón y los Argonautas. En viaje hacia el este de Tracia, los Argonautas encontraron a Fineo, por cuya agudeza profética lo cegaron los dioses y lo persiguieron dos arpías, quienes le impedían comer quitándole la comida o defecando sobre su mesa. Antes de informar a Jasón en su búsqueda del vellocino de oro, Fineo pide ser librado de las arpías. Realizan esta tarea Zetes y Calais, hijos alados de Bóreas, el viento norte, quienes las persiguen a través del mar, aunque no las matan. Sibila Sibila, en la mitología griega y también en la romana, cualquier mujer inspirada con poderes proféticos por el dios Apolo. Las sibilas vivían en grutas o cerca de corrientes de agua y formulaban sus profecías en estado de trance, habitualmente en hexámetros griegos, que se transmitían por escrito. Los primeros escritores griegos mencionan sólo a una sibila, probablemente la eritrea Herófila, quien predijo la guerra de Troya. En leyendas posteriores, el número de sibilas crece hasta diez, incluyendo la de Samos, la troyana, la del Helesponto, la frigia, la cimeria, la délfica, la de Cumas, la libia, la tiburtina y la babilónica o persa. La más importante de todas en la mitología romana era la Sibila de Cumas, Deífoba. Apolo le había prometido concederle todos sus deseos, y ella le pidió vivir tantos años cuantos granos de arena había en su mano. Por lo tanto, no le pidió la eterna juventud y se consumió tanto que debieron encerrarla en una jaula que colgaron en el templo de Apolo en Cumas aunque su deseo irresistible de morir no podía cumplirse. En una leyenda posterior, guía al príncipe troyano Eneas a través de los Infiernos para visitar a su padre Anquises. Según otra leyenda, apareció bajo la forma de una mujer anciana ante Lucio Tarquino el Soberbio, el séptimo y último rey de Roma, y le ofreció nueve libros proféticos a un alto precio. Cuando él se negó, ella destruyó tres libros y le ofreció los seis restantes al precio original; de nuevo Tarquino se negó, y ella destruyó otros tres. El rey acabó comprando los tres que quedaban al precio pedido por los nueve. Estos tres libros se guardaron en el templo del dios Júpiter en Roma y se los consultaba en situaciones de especial gravedad. Aunque el fuego destruyó los Libros Sibilinos originales en el año 83 a.C., posteriormente se formó una nueva colección pero que en el 405 d.C. también se destruyó. Iris Iris, en la mitología griega, diosa del arco iris, hija del titán Taumante y de Electra, hija del titán Océano. Como mensajera del dios Zeus y de su mujer, Hera, Iris abandonó el Olimpo sólo para transmitir los divinos mandatos a la humanidad, por lo que se la consideraba una consejera y una guía. Viajando a la velocidad del viento, podía ir de un extremo al otro de la tierra y también al fondo del mar o a las profundidades del submundo. Aunque era hermana de los monstruos alados, las arpías, Iris aparecía representada como una hermosa joven, con alas y con ropa de colores brillantes y un halo de luz sobre su cabeza, atravesando el cielo con un arco de donde proviene el término arco iris que formaba su estela. Argos Argos (mitología), en la mitología griega, un gigante de cien ojos (también llamado Panoptes) que fue designado por la diosa Hera, mujer de Zeus, para custodiar a Ío, de la que tenía celos. Zeus, que favorecía a su amante Ío, la convirtió en vaca para protegerla de Hera. Enviado por Zeus para rescatar a Ío, el dios Hermes hizo mediante el recurso de la música que Argos cerrase sus ojos para dormirse y luego lo mató cortándole la cabeza. Según una versión de esta historia, Argos se transformó a continuación en un pavo real; según otra, Hera trasplantó los ojos del gigante a la cola del pavo real. Argos era también el nombre del constructor de Argos, la nave que llevó al héroe griego Jasón en su búsqueda del vellocino de oro. También conocido por el nombre de Argos fue el viejo perro de Odiseo, jefe griego durante la guerra de Troya. Cuando su amo volvió a Ítaca después de 19 años, Argos lo reconoció y murió inmediatamente. Elíseo Elíseo, también conocido como Campos Elíseos, en la mitología griega, un paraíso prehelénico, una tierra de paz y felicidad plenas. En las obras de Homero, Elíseo era una tierra en el extremo más lejano y occidental del mundo adonde eran llevados los grandes héroes, en cuerpo y alma, para hacerlos inmortales. Allí eran libres de proseguir con sus actividades favoritas y las penas y las enfermedades eran desconocidas. Pronto, sin embargo, Elíseo fue considerado como la residencia de los muertos bienaventurados, donde las almas de los héroes, poetas y sacerdotes vivían en total felicidad, rodeados de hierba, árboles y suaves brisas, y envueltos en una luz rosada perpetua. En la mitología romana, Elíseo era una parte del mundo subterráneo y un lugar de recompensa para los muertos virtuosos. Para algunos era sólo un paraíso temporal. En el borde de su mullido y verde prado corría Lete, río del Olvido, del cual tenían que beber todas las almas que retornaban a la vida en el mundo superior. Céfiro Céfiro, en la mitología griega, dios del viento del Oeste. Era hijo del titán Astreo y de Eos, la diosa de la aurora. Se decía que Céfiro estaba casado con Iris, la diosa del arco iris y mensajera de los dioses. Sus hermanos eran Bóreas y Noto, los dioses de los vientos del Norte y del Sur, respectivamente. Quimera Quimera, en la mitología griega, un monstruo que echaba fuego por la boca, con cabeza de león, cuerpo de cabra y cola de dragón. Aterrorizó a Licia, una región de Asia Menor, pero finalmente el héroe griego Belerofonte logró matarlo. Hidra Hidra, en la mitología griega, monstruo de nueve cabezas que vivía en un pantano cerca de Lerna, Grecia. Una amenaza para todos los habitantes de Argos, tenía un aliento mortalmente ponzoñoso y cuando le cortaban una de sus cabezas, crecían dos en su lugar; la cabeza del centro era inmortal. Hércules, a quien se envió a matarla como el segundo de sus doce trabajos, logró eliminarla quemando las ocho cabezas mortales y enterrando la novena, inmortal, bajo una enorme roca. Minotauro Minotauro, en la mitología griega, monstruo con cabeza de toro y cuerpo de hombre. Era hijo de Pasífae, reina de Creta, y de un toro blanco como la nieve que el dios Poseidón había enviado al marido de Pasífae, el rey Minos. Cuando Minos se negó a sacrificar el animal, Poseidón hizo que Pasífae se enamorara de él. Después de dar a luz al Minotauro, Minos ordenó al arquitecto e inventor Dédalo que construyera un laberinto tan intrincado que fuera imposible salir de él sin ayuda. Allí fue encerrado el Minotauro y lo alimentaban con jóvenes víctimas humanas que Minos exigía como tributo de Atenas. El héroe griego Teseo se mostró dispuesto a acabar con esos sacrificios inútiles y se ofreció a sí mismo como una de las víctimas. Cuando Teseo llegó a Creta, la hija de Minos, Ariadna, se enamoró de él. Ella lo ayudó a salir dándole un ovillo de hilo que él sujetó a la puerta del laberinto y fue soltando a través de su recorrido. Cuando se encontró con el Minotauro dormido, golpeó al monstruo hasta matarlo, salvando también a los demás jóvenes y doncellas condenados al sacrificio haciendo que siguieran el recorrido del hilo hasta la entrada. Ate Ate, en la mitología griega, hija del dios Zeus y de Eris, diosa de la discordia. Ate era la diosa de las acciones irreflexivas y sus consecuencias. Zeus la arrojó del cielo por sentirse engañado cuando tomó a la ligera un juramento hecho por el dios. Se dice que fue responsable de la amarga disputa entre los héroes griegos Agamenón y Aquiles durante la guerra de Troya. Gorgonas Gorgonas, en la mitología griega, las hijas monstruosas de Forcis, dios del mar, y de Ceto, su esposa. Eran criaturas terroríficas, parecidas a dragones, cubiertas de escamas doradas y con serpientes en lugar de cabellos. Tenían alas fuertes, rostros redondos y horribles, dientes como colmillos y siempre llevaban la lengua fuera. Vivían en lo más lejano del océano occidental, temidas por las gentes, ya que volvían de piedra a todo el que las miraba. Dos de las gorgonas, Esteno y Euríale, eran inmortales, mientras que Medusa era mortal. El héroe Perseo, joven galante pero insensato, se ofreció a matarla y volver con su cabeza, lo que hizo con la ayuda de Hermes y Atenea. De la sangre de Medusa surgió Pegaso, el caballo alado engendrado por Poseidón. Morfeo Morfeo, en la mitología griega, dios de los sueños, hijo de Somnus, dios del sueño. Morfeo formaba los sueños de quienes dormían. También representaba seres humanos en los sueños. Esfinge Esfinge, en la mitología griega, monstruo con cabeza y pechos de mujer, cuerpo de león y alas de ave. Acuclillada en una roca, abordaba a todos los que iban a entrar a la ciudad de Tebas planteándoles el siguiente enigma: “¿Qué es lo que tiene cuatro pies por la mañana, dos a mediodía y tres por la noche?”. Si los interpelados no resolvían el enigma, ella los mataba. Cuando el héroe Edipo lo resolvió respondiendo: “El hombre, que gatea al poco de nacer, camina sobre dos piernas cuando es adulto y anda con la ayuda de un bastón cuando llega a la vejez”, la esfinge se suicidó. Por haberlos librado de este monstruo terrible, los tebanos convirtieron a Edipo en su rey. En el antiguo Egipto, las esfinges eran estatuas que representaban a divinidades, con el cuerpo de león y la cabeza de algún otro animal o humana, frecuentemente una réplica del rey. Nereo Nereo, en la mitología griega, dios del mar, hijo del dios marino Ponto y de Gea, la madre tierra, llamado el viejo hombre del mar. Se casó con Doris, hija del titán Océano, con quien tuvo cincuenta hijas hermosas, las ninfas del mar, llamadas nereidas. Nereo vivía en el fondo del mar. Tritón Tritón, en la mitología griega, trompetista de los abismos marinos, hijo de Poseidón, dios del mar, y de su mujer Anfitrite. Vivía con sus padres en un palacio de oro en las profundidades del mar, pero a veces iba hacia la costa de Libia, donde en una ocasión prestó ayuda a los Argonautas en su búsqueda del vellocino de oro. De forma humana hasta la cintura, pero con la cola de un pez, Tritón soplaba estrepitosamente con su gran concha marina para suscitar grandes tormentas, y soplaba con suavidad para calmar las olas. En leyendas posteriores, se llama tritones a los acompañantes de las deidades marinas y tienen una apariencia semejante. Orión Orión, en la mitología griega, hermoso gigante y poderoso cazador, hijo de Poseidón, el dios del mar, y Euríale, la gorgona. Orión se enamoró de Mérope, hija de Enopión, rey de Quíos, y la pidió en matrimonio. Enopión, sin embargo, constantemente postergó su consentimiento a la boda, y Orión intentó poseer a la muchacha por la fuerza. Encolerizado por esta conducta, su padre, con la ayuda del dios Dioniso, lo hundió en un profundo sueño y lo cegó. Orión consultó entonces un oráculo, que le dijo que recuperaría la visión si iba al Este y dejaba que los rayos del sol naciente le diera en los ojos. Recobrada la vista, vivió en Creta como el cazador de la diosa Ártemis. Probablemente la diosa lo mató, sin embargo, porque se sentía celosa de la inclinación de Orión por Aurora, diosa del alba. Después de la muerte de Orión, Ártemis lo trasladó al cielo como una constelación.

3 Comments:

Blogger José Mario said...

He de decir que considero muy interesante tu trabajo.
Es un importante estudio, muy profundizado sobre la mitología griega, una mirada hacia los orígenes de las primeras civilizaciones, posiblemente, las mejores muestras de literatura nunca vistas, así como un profundo estudio de las formas religiosas de la época.
Sigue así, buen trabajo.

2:59 AM  
Blogger Analía said...

Me gusta tu blog, no dejés de hacerlo.

6:07 PM  
Anonymous Anonymous said...

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